Para nadie es un secreto que la Biblia es más que un libro sagrado, es un instrumento para transformar las vidas de todos aquellos que la leen. No importa la edad, la Biblia cambia mentes y actitudes, haciendo la vida más bella.

Las historias bíblicas para niños son efectivas para su aprendizaje y ayudan a mejorar su comportamiento. Sin duda alguna, es sorprendente que las historias que se escribieron hace muchos años, sigan siendo tan actuales y contengan tantas enseñanzas.

Si sus hijos tienen la costumbre de estudiar la Biblia, entonces él o ella pueden desarrollar un gran conocimiento y comprender la magnificencia de Dios.

Para niños en edad escolar, las actividades académicas, la presión de los exámenes y las clases particulares, los fatigan. Por lo tanto, después de hacer toda la tarea, el poco tiempo que resta, generalmente lo utilizan para jugar en el ordenador. En este caso, los padres deben tener cuidado y en lugar de eso, alentar a sus hijos a hacer algo bueno.

En todo caso, dedicar unos minutos antes de dormir a leer historias bíblicas a sus hijos, traerá muchos beneficios que completará lo que conocemos como un día productivo.

Más que un ritual

Leer una historia bíblica antes de dormir es más que un ritual para preparar a su hijo para que descanse. Las historias cortas de la Biblia poseen una moral que produce un impacto positivo en la vida. A partir de estas lecturas, sus hijos sabrán cómo Dios salva a las personas y cómo amar a Dios.

Además de fortalecer vínculos entre usted y su hijo, le da la oportunidad al niño de fortalecer su relación con Dios, al poder conocerlo más en su carácter, de acuerdo a cómo lo ilustra las escrituras.

Asimismo, investigaciones recientes atribuyen a esta rutina, poderes mayores. Se dice que mientras usted y su pequeño navegan por el desierto conociendo a Moisés o mientras hablan de la fe de Abraham, en realidad están impulsando el desarrollo del cerebro de su hijo.

La investigación neuronal demuestra que estas rutinas, hace que los niños aprenden mucho más de lo que se piensa. En otras palabras, los niños aprenden desde habilidades lógicas mejoradas hasta niveles de estrés más bajos.

Dominio del lenguaje

El beneficio más profundo de leer historias bíblicas antes de dormir más reciente en los últimos años, es la forma en que se reconecta el cerebro del niño para acelerar su dominio del lenguaje. Tus hijos no solo sabrán que Dios está con ellos siempre, sino que además podrán ampliar su lenguaje para expresar quién es Él. De haber alguna situación difícil, podrán explicar cómo Dios vendrá y les ayudará. Este sentimiento y conocimiento mejorarán su nivel de confianza. Considera que, pueden superar todos los obstáculos al pensar que Dios está con ellos. Por lo tanto, pueden lograr su éxito.

Al leer historias bíblicas con imágenes, pueden visualizar la situación y esto les ayuda a comprender el significado de la historia. Recuerda que cuanto más entienden el significado, más pueden disfrutar y sistematizar su estilo de vida. Las investigaciones han demostrado que las imágenes muestran mayor actividad en las áreas de procesamiento verbal. Si pasas algunos minutos de lectura antes de dormir durante varias semanas, la actividad cerebral de tu niño cambiará para parecerse a la de los buenos lectores.

Enriquecer el vocabulario

Para mejorar aún más las habilidades lingüísticas de un niño, los padres pueden usar la hora de la lectura como un trampolín para la conversación. Por ejemplo, si señalas la onda con que David mato al gigante y le preguntas a tu pequeño ¿Tienes una así? ¿Cómo es? Le está ofreciendo practicar el uso correcto del lenguaje.

Con el tiempo, leer con el niño ampliará su vocabulario, incluso más que solo hablar con su voluntad. Esto se debe a que las historias bíblicas pueden presentar a los niños ideas y objetos diversos, como camellos o cayado, que están fuera de su entorno directo y, por lo tanto, no forman parte de su conversación diaria. Una recomendación es, buscar historias que contengan un lenguaje particularmente rico o colorido.

¡Otra vez!

Quizás haya escuchado esta frase por ser la favorita de tu niño para retrasar la hora de acostarse. Pero lo que los padres pueden no saber, es que leer historias bíblicas repetidamente puede ayudar al niño a desarrollar sus habilidades lógicas.

La primera vez que los niños escuchan una historia, no captan todo, pero cuando lo escuchan una y otra vez, comienzan a notar patrones y secuencias, y se dan cuenta de que si una página dice: “El Ángel le anunció a María…”, la página siguiente hablará del nacimiento de Jesús el Salvador.

También aprenderán a predecir lo que sucederá después en función de su conocimiento previo. A futuro, estas lecciones de reconocimiento de patrones, comprensión de secuencias y predicción de resultados, ayudarán a los niños en otras áreas como: matemáticas, ciencias, música y escritura.

Para practicar, pregúntele al niño qué cree que sucederá después o cómo terminaría una historia de manera diferente. Los expertos sugieren que los padres continúen esta rutina incluso en la adolescencia. Al elegir historias más complejas que estén ligeramente por encima del nivel de habilidad de un adolescente, continuará exponiéndolo a nuevas palabras para agregar a su vocabulario.

Vamos a relajarnos

Para obtener mejores beneficios cognitivos con la lectura de historias bíblicas antes de dormir, las experiencias del niño deberían ser agradables. Es decir, más que nada necesita que asocie la lectura con el calor emocional y la diversión.

Cuando los niños están cómodos y lee en voz alta, puede reducir sus niveles de estrés. Y es que un niño puede experimentar diversas situaciones de estrés, como ser intimidado o comenzar una nueva escuela. En ese caso, su cerebro trata de protegerlo produciendo la hormona cortisol, que activa la respuesta de “lucha o huida” en el cuerpo. En pequeñas dosis, el cortisol en realidad puede ayudar a los niños a manejar el estrés.

En este sentido, es lógico que leer historias bíblicas mientras se acurruca cerca de un padre puede consolar a un niño, reduciendo así sus niveles de cortisol para ayudarlo a concentrarse mejor. Para relajarse antes de dormir, acurrúquese con su hijo en un lugar cómodo, con sus mantas favoritas y animales de peluche cerca.

¡Solo piense en lo maravilloso que es un buen tiempo de lectura juntos, en especial con un contenido que transforma vidas!

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